Resistencia a la corrosión

¿Necesitas una cubierta resistente a la corrosión?  

La cubierta, por su misma función, está expuesta a condiciones cíclicas complejas y por esto requiere de un sistema de protección de particular eficacia. La alternancia de los ciclos térmicos, atmosféricos y la presencia de sustancias agresivas en el aire pueden afectar, especialmente en ambientes húmedos, procesos de rápido y grave deterioro en los materiales normales de cubrición.

 

Condiciones particulares de exposición como la leve pendiente de los faldones y por tanto, la facilidad de estancamiento de aguas y concentración de sustancias corrosivas, podrían agravar aun más los fenómenos de deterioro. En las láminas con bajos espesores de protección, estos factores podrían causar el deterioro localizado en los puntos críticos del revestimiento protector, con los consiguientes procesos de corrosión del metal.

 

Las zonas preferenciales a tales procesos son:

 

  • Las aristas de los nervios (corrosión por fisuración y permeabilidad de la película protectora)
  • Los puntos de fijación, los arañazos y los cortes (corrosión por aireación diferencial)
  • Las zonas en torno a las impurezas en las láminas de aluminio (corrosión por impurezas).

 

El sistema Ondulit de protección multiestrato del acero asegura también en estas áreas críticas, rendimientos superiores y de gran durabilidad en el tiempo. Esto gracias a las características específicas de cada componente individual del sistema protector que son perfectamente integradas entre ellas, determinan una protección global de la lámina virtualmente ilimitada en el tiempo incluso en las condiciones ambientales más difíciles.

 

En relación con el tipo de agente corrosivo, se distinguen convencionalmente tres tipos de atmósfera, que pueden presentarse también combinadas:

    • Atmósfera marina

    Las zonas costeras junto a aquellas del territorio que están expuestas a los vientos marinos, configuran para las cubiertas metálicas uno de los ambientes más duros desde el punto de vista de la agresión electroquímica.

     

    La presencia de niveles elevados de humedad y la fuerte concentración de cloruro de sodio determinan un violento ataque corrosivo sobre las superficies metálicas no protegidas adecuadamente. Las altas temperaturas también aceleran este fenómeno. Las condiciones de extrema agresividad de la atmósfera marina con elevada concentración de cloruro de sodio y la presencia de fuerte humedad se reproducen en la cámara de pruebas de resistencia a la “bruma salina” según ISO 9227.

     

    Prueba de “bruma salina” (ISO 9227)

     

     

    La prueba consiste en la exposición de una muestra a la que se le efectúa una incisión en cruz sobre el revestimiento, en una cámara mantenida a una temperatura de 35° C en la que se atomiza una solución de cloruro de sodio al 5%. Por tanto, la cámara resulta saturada de “bruma salina”. La prueba se interrumpe normalmente cuando sobre la muestra se manifiestan signos de deterioro. El gráfico indica los resultados obtenidos de los sistemas de protección más comúnmente empleados en cubiertas de acero. Como es evidente, el comportamiento de la protección multiestrato Ondulit es notablemente más eficaz que una simple laca de protección.

     

    Después de 3000 horas (tiempo de exposición pre-establecido), en las muestras Ondulit de aluminio natural no aparecen signos de abolladura o de separación de la protección, ni siquiera donde está la incisión. El revestimiento se presenta intacto sin ningún signo de corrosión.

     

     

    • Atmósfera industrial y urbana

    La atmósfera de tipo industrial no está circunscrita solamente a la zona fuertemente cargada de anhídrido sulfuroso y de otros compuestos químicos de las aglomeraciones industriales, sino que se extiende a todas aquellas regiones que están expuestas a los vientos procedentes de las zonas más contaminadas.

     

    Las acciones de las sustancias químicamente agresivas a menudo en combinación con elevados niveles de humedad relativa, producen un rápido deterioro de las habituales cubiertas metálicas. La causa principal de corrosión en atmósferas urbanas está constituida por la elevada concentración de los residuos procedentes de la combustión de los hidrocarburos, en particular de anhídrido sulfuroso. Especialmente en presencia de humedad (en forma de niebla, rocío, condensación, etc,...), el anhídrido sulfuroso determina condiciones de particular agresión para los metales.

     

    Por ello, tanto para las atmósferas industriales como para las urbanas y en general, para cualquier exposición en presencia de gases quemados, se lleva a cabo experimentalmente la prueba de resistencia al anhidrido sulfuroso según ISO 6988 (cámara de Kesternich).

     

    Prueba de anhídrido sulfuroso (DIN 50018

     

    La prueba consiste en exponer una muestra, a la que se le ha efectuado una incisión en cruz en su revestimiento, en una cámara (de volumen total de 300 litros) saturada de humedad a una temperatura de 40ºC, en la que se introducen dos litros de anhídrido sulfuroso. Pasadas ocho horas se abre la cámara dejando la muestra a temperatura ambiente durante dieciséis horas.

     

    El conjunto de estas dos exposiciones constituyen un ciclo. Después de 45 ciclos, en las muestras Ondulit de aluminio natural no aparece ningún tipo de abolladura ni de separación de protección. El revestimiento se presenta intacto, con un ligero levantamiento alrededor de las incisiones, con ausencia de corrosión.

     

     

Ondulit. Desde 1953

Ondulit. Desde 1953

Ondulit. Desde 1953

Ondulit. Desde 1953